
El documento defiende que la Marina de Arrecife debe planificarse con participación ciudadana y consenso, priorizando la conservación ecológica y el disfrute público del frente marítimo frente a proyectos fragmentarios y especulativos. Además, critica el PUPA y el papel de la Autoridad Portuaria por favorecer rellenos y privatización del litoral, y propone un planeamiento integral (concursos públicos, equipos solventes) para “coser” el borde marino y patrimonializar intervenciones de calidad.