
El documento explica el crecimiento de Arrecife entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, pasando de un asentamiento costero pequeño a un núcleo estable y en expansión, gracias al impulso del puerto, la pesca, el comercio y, después, su papel administrativo. Además, contextualiza esa evolución dentro de los recuentos de población de Lanzarote, el impacto de las erupciones de 1730-1736 y los cambios en la geografía económica insular, con el declive relativo de Teguise y el ascenso de Arrecife.